jueves, 24 de noviembre de 2016

¿POR QUÉ SOY PROFE?

Mi post de hoy no está relacionado con nada de lo que haya hecho en clase en estos últimos días. Pero si tiene que ver con lo que me ha pasado esta mañana en clase.

A primera hora de los jueves mis niños tienen Música. Debido a un problema en el Metro, varios compañeros llegaban tarde al colegio, por lo que me ha tocado subir a sustituir a 2º de Primaria.
Genial... Podria estar con algunos de mis Giralunas. Y así ha sido.
El simple hecho de escuchar con alegría y sorpresa mi nombre en sus labios, sus besos y abrazos "apretaos" y sus caras llenas de sonrisas ya han hecho que mi día fuera fantástico.
Después, sus preguntas: ¿qué haces aquí?, ¿te vas a quedar todo el día con nosotros?, ¿con quién están tus niños?, ¿cómo estás?...
Y a continuación su afán por enseñarme todo aquello que habían aprendido: sé sumar y restar con llevadas, hablo muy bien en Inglés, esta semana he conseguido puntos y soy el encargado de la clase,...

Pero el gran momento ha sido cuando uno de mis Giralunas (el cual no está llevando muy bien el ir al colegio este curso...) me ha visto a través de los cristales del pasillo, ha salido corriendo hacia la puerta, la ha abierto, ha entrado como una bala, ha saltado para abrazarme y los dos hemos caído encima de la mesa... ¡Y menos mal! Porque el golpe hubiera sido bastante considerable...
Después, besos y abrazos de esos que te dejan sin respiración. Miradas cómplices y llenas de cariño.
Y una frase: "Quédate aquí conmigo, ¿vale? O si quieres me puedo bajar yo a tu clase".

Solo ha sido media hora con ellos, pero todo ha sido muy intenso.
La despedida llena de sonrisas y hasta luegos porque tenemos la suerte de vernos por los pasillos del Colegio y seguir compartiendo besos y abrazos rápidos, pero reconfortantes.

Y ahora yo pienso... ¿Podría haber sido otra cosa que no fuera Profe?

Lo mío es vocación, lo reconozco. Mucha, mucha vocación.
No recuerdo el día que decidí lo que quería ser, ni por qué fue. Pero si recuerdo las millones de veces que jugaba a ser Profe. Los domingos en casa de mis padres con mis amigos (hermanos) de El Álamo donde jugábamos a las clases y hasta nos hacíamos horarios y programaciones. Mi pasión por los niños pequeños. El arriesgarme al echar la matricula de la Universidad con solo una opción de carrera: Magisterio de Educación Infantil. Los nervios el primer día de Universidad. El largo camino que tuve que recorrer. Las increíbles y maravillosas personas que se cruzaron en mi camino, que aún siguen en él y que me ayudan a ser mejor persona y maestra. Mi etapa en la Escuela Infantil. Mis meses de Interina. Mis años, meses, semanas, días, horas, minutos y segundos de estudio que vieron su recompensa en el verano de 2009. Los colegios por los que he pasado; mejores y peores, pero todos con algo que aprender. Los compañeros que estuvieron y están conmigo. Las amistades duraderas, de esas que sabes que siempre estarán ahí porque hay algo que nos une.

Pero sobre todo, los enanos. Mis pequeños locos bajitos. Ellos son los que dan sentido a mi vocación. Son los que hacen que me levante cada mañana con la incertidumbre de que pasara hoy en clase.
Los que sacan lo mejor de mí como solo ellos saben hacerlo.
Los que me enfadan y me alegran a la vez.
Los que ríen y lloran conmigo.
Los que me dan los abrazos y besos más sinceros del mundo.
Los que siempre están ahí a pesar de cómo estés tú ese día.
Los que hacen que me levante si alguna vez he pensado "que hago yo aquí..."

Por ellos. Por los que están ahora, por los que estuvieron y por los que vendrán, SOY PROFE.
Porque en cierta manera, ambos nos necesitamos...
Y mi vocación y mi pasión, sin ellos, dejan de tener sentido.

HASTA EL INFINITO Y MÁS ALLÁ.



1 comentario:

  1. ¡Qué bonito y emotivo! Me he sentido identificada en muchos momentos del texto.
    ¿En que otro trabajo nos iban a recibir con tanto cariño después de unas vacaciones o de estar enfermas?
    Ser maestra más que vocación es una pasión.
    Me quedo a leerte 😊

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